martes, 6 de mayo de 2008

BESUQUEO

Hace unos pocos segundos que pienso
cómo piropear tus besos ocurridos;
exaltación del realismo de manos embarradas.
Con ganas que son tenerte,
intento esta arenga de tus besuqueos en mi vida
tan llenos de besos esos besuqueos
que están colmados de exposición de artes plásticas.
Ahora yo digo tus besos de cama y pronuncio tu colchón desierto.
Ahora le imprimo carácter sensual a tu domicilio de plumas y después,
y sólo después diré a tus besos blandos de labios tiernos,
de fundas de piel ocupadas como aceitunas verdes rellenas.
Yo ahora le canto a tus arrumacos fecundos de hoy en día.
Ya mismo le canto a tus ancas-delfines de mujer que sale de compras.
Que va a la verdulería y que entra al supermercado.
Mujer que sale a la calle en busca de leche, de radichetas, de arroz.
Mujer que vive en las aguas templadas de sus océanos azules
fiel a la voracidad de su peso y a la atracción de los cuerpos celestes de los camembert.
Mujer que va en busca de vinos finos, de té de hierbas, de papas blancas.
Mujer que sale sola despedida con su chango de alambre trafilado.
Sola y rápido como un mail.
Sola entre góndolas de módulos móviles.
Se queda sola frente a estanterías metálicas pintadas de amarillo temporal.
Ella va sola con su carita urgida por tomates redondos, una cabeza de ajos y un par de cebollas.
Mujer que sale con su cartera marrón con una tira enganchada a la hebilla.
En largas marchas de aliento entregado a su casa.
En un suave perfume de una escena barrial astronómica.
Y de su sangre popular, negra y roja
que me hace pensar por qué la vida no será más cálida y la felicidad es tan esquiva,
ella forja un monumento en memoria de la belleza.
Mujer que va visual por comida china.
Mujer que prefiere camarones con castañas cajú.
Y que se pone verde por variedades en puerro.
Y por ideales sectarios
del grosor de un bulbo en invierno
es capaz de guerrear su silencio.

Hoy que llueve
desde la capital libertaria del país de nuestros besos
boliche socialista que besa equitativamente
me pinta cantarle a tu besuqueo apasionado
besuqueo el tuyo
que se trata de un plácido besuqueo de regalos tranquilos y afectuosos
de día del niño pobre que es besado en una sala municipal de primeros auxilios
de día del maestro que no quiere a Sarmiento por asesino de montoneras federales
y de día del jubilado obrero que cobró a tiempo sus haberes.
Ahora yo le canto a tu cola parada en el kiosco glúteo al lado de glúteo
y de cerca se trata de una curva de tiro con arco
armando una malla o un short redondeado de tu vuelta de nalgas de ciruelas y peras.
Ahora le canto a tu esfuerzo combinado de revolución copernicana,
de colocar el sol en el centro de tu universo de la Avenida Martín García.
Ya mismo le canto a tus hombros meridianos y leales
mujer de piel comunicativa
histórica mujer de lucha cuerpo a cuerpo con la ciudad autónoma
yendo por la redacción del barrio
cargando humanamente las bolsas de Coto.
Ya mismo le canto a todo lo tuyo porque le canto a mi concepto de tu mundo:
le canto a tu boca reservada
le canto a tu mochilita con logo estampado Puma
a tu paquete de puchos
le canto a tus monerías
le canto a tu tristeza
a tus pómulos flacos
y a tus agendas circulares
a tus almanaques con feriados
y a tus bíceps de gimnasio los lunes y jueves
y buñuelos de espinaca los sábados.
Y te digo:
no me importa la hora importante ni el techo que nos cobija debajo de las sábanas a rayas,
tu entrepierna depilada se me hace agua mineral a la boca
si cualquier forma humana de gozarte con tu sexo es una forma humana de quererte de verdad, de quererte realmente.
Es ahí, mi patria líquida, que sin moral alguna yo planto mi bandera sindical amorosa
cuando se consume
irremediablemente en seguida
por tu agilidad amatoria que sabe a naranjas para jugo
por tu valentía en la cama que sabe a risas de orgasmo compartido.
Y en un instante frente a vos
en un segundo de pareja feliz
con mi trapo extinguiéndose vacío por el fuego saciado
por las llamaradas brotadas de tu cuerpo desnudo
trabajo toda tu pasión por cambio en monedas de oro: tus besos.
Entonces, meto un cabezazo bárbaro hasta tu pelo asolado
y cortando mi puente al mundo inmaterial grito ¡Eureka!
y del silencio de las ternezas de tus pezones
fulminantes golondrinas al aire
de esa mismísima gravedad que traes encima desde el útero de tu vieja
llegan hasta mí millares de besos dúctiles
¡con tu lengua que nace remolinos y lagos en el eje de mi embocadura!
Son besos que de vacaciones me vienen fáciles y alegres,
con destapador sacacorchos, y con sombrilla coloreada.
Los tuyos son besos llevaderos, diferentes, de obra social que funciona.
Ahhh… tus besos me llegan con heladerita playera, viajando en tren nacional.
Defensores conscientes de lo nuestro, vienen en clase turista mirándolo todo:
ante mí son tus ojos, tus verdes ojos que quiero ante mí.
Son mujer tus besos desobedientes
y anárquicos caramelos
cerrazos de tu cuerpo; álamos variados;
mujer de señales tiernas ferroviarias y arquitectónicas.
Y los besos de tu besuqueo
son saludados en los andenes de tu cariñoso sistema de transporte sentimental
por vos misma,
que tenés siempre puesta bajo tu ajuar de fiesta del amor de a dos
la camiseta laburadora de las cosas que queremos proteger para ser felices juntos. Y de carta enviada a alguien, los besos de tu besuqueo, con un capital fijado,
no son viejos baboseos cansados de ver televisión solitos
aburridos; insoportables besos baboseos,
tan inbancables esos besos baboseos
como los solitarios que se untan la cara con repelente de insectos
y acto seguido
charlan sobre deflación sentimental ridícula y arbitraria
de dormitorio ganado por la reducción de cabezas y la televisión por cable.
Nada de esto se aproxima a lo que yo estoy hablando aquí.
Yo ahora le canto a una especie de apacible besuqueo de besos de a dos
y mimos de a dos
que vos y yo nos damos por Buenos Aires
caminando despacio a Buenos Aires, con soltura, haciéndonos los porteñitos,
tomados de la mano por la ciudad en calles de materiales y polvo,
y con el tránsito desprolijo a raíz del viento.
Besuqueo de gol de media cancha de Martín Palermo.
Besuqueo del periodista Claudio Díaz, por su renuncia pública al Diario Clarín.
Besuqueo de un sitio web diseñado en cuotas, besuqueo epistolar de Manuel Puig,
de luz de Isidoro Blanstein, de novela “El Entenado” de Juan José Saer,
¡y besuqueo de un Carlos Alonso ilustrador, original y blasfemo...!,
como la muestra retrospectiva de León Ferrari en el Recoleta.
Besuqueo de besos de Cary Grant e Ingrid Bergman en “Encadenados”,
y besuqueo de “Géminis”, que es tu signo,
y también una película de Albertina Carri que te gustó.
Besuqueo de permanente día de los enamorados:
espinazazo hermoso, pito perfecto, original impulso,
ése, suave y pícaro,
ése, coherente y romántico,
pero con una carga emotiva brutal de beso final dándolo todo,
tu besuqueo amador con fe en Internet;
el besuqueo de “Amelie”;
tu besuqueo amador que tiene confianza de besos y contactos que son vínculos y manotazos que son parentescos
tu besuqueo que son besos de cosos esperanzados como estamos nosotros de delicados juntitos,
tu besuqueo que son besos imitadores, gregarios, con banda ancha y messenger en la oficina,
pero al fin son tus besos y es tu roce una cuesta querida y con mucho carmín
y sin embargo tacto y otro beso buenísimo
y temblor sin abatimiento. De antología.
Además,
besos en gotas nocturnas de vos ¡eso quiero!
perlas de los besos del amanecer de a dos, halago y caricia de un beso normal de vos,
de un beso cósmico de vos, los dos sabrosos por iguales viniendo de vos,
y me recibo de glotón, yo me gradúo de glotón, SOY GLOTON
desde hace unos pocos segundos
besándote en estas líneas de vos
esperando el almuerzo de nutritivas verduras recién salteadas
en tu mudanza feliz sabatina
con una servilleta lisa o a cuadros
de tu línea de éxodo del pasado
hasta mi cielo presente Azulunala
goloso presente y futuro puerto de tus besos eternos
y ancladero de vos
después de tanto sexo de graciosos besotes con esta catarata de besos a lo grande:
Tus besos de atardeceres pulidos y religiosos
que gozan de ilusión para esperanzar a un pueblo lento.
Besos de nosotros, de vivir juntos un día.
Besos de siesta, que rugen dentro de mí.
Besuqueo de besos actuales, de una imagen publicitaria amorosa.
O de una ráfaga de amor oliendo tu costa de pantalones bordados.
Besos dinámicos, finos, frágiles y a nuestra moda.
Besos de noche delgados como cuerdas
para ahogar cualquier pálida idea de negro crimen de amor
o de abandono.
Tus besos en mis pulmones ya mismo
persiguiéndote y amarrándote a mí con mis venas de pie mientras diluvia.

¡Oh, brindo por tu modo maravilloso de besar bien!
que de nuestros sueños amorosos hace apología mientras cazamos más besos,
asociadas
tus manos
transpiradas
tus senos resbaladizos por la espalda de este poema policromo
y tu pelo recogido caracol sobre mi pecho.
¡Oh! ¡Qué bella forma de amarnos es la nuestra!
culminación del sur de nuestra sed de amantes verdaderos
entre copas de vino blanco depredadoras de sombras de pájaros sombríos
a ambos lados del Parque Lezama
donde tu besuqueo da vueltas en mí
como la calesita que arde y que vemos pasar por la esquina de nuestro ensueño de a dos
y ahora tu lengua qué cosa es
sino un inventario de sortijas para el desequilibrio hormonal de éste que ahora mismo está amando las canas de tus ondas amando las uñas rojas de tus pies,
tu dicha callejera ambulante,
tu cuadro dedicado colgado en la pared,
y todo detalle o plan de tus besos
cuando me das con tu boca
piquitos en el cuello
desde el lado derecho de la cama.

2 comentarios:

juan borges dijo...

hola eduardo vos fuistev el k leiste con pipo en la flia el sabado

Steff dijo...

Woow! Hombre de letras tomar!!!!

Sucumbo ante tanto besuqueo poético y aun que ajeno, me apropio de sus texturas cotidianas.

Reitero y explicito una vieja declaración de admiración.
Mi favorito, entre un selecto grupo.
Lo sigue siendo (inmaculado por el tiempo y la distancia).

Cité sus encantos en mi "spaces" (http://elgrandivague.spaces.live.com), espero, no lo tome a mal!

Besos cosecha 2004 para Ud. con el cariño de siempre!

Estefanía